La chica de la que os hablo empezó la noche visitiéndose en casa, como lo hacemos todas, frente al espejo, contenta porque POR FIN había encontrado sus Zapatos. Y es que esta chica suele tener problemas, usa un 41 y la verdad, no es fácil. Asi que se miró al espejo y dijo esta noche, es mi noche.
Amigas, sitios bonitos, copas ricas y baile mucho baile. Y es que subida a unos Zapatos así, la vida se veía de otro color, y sobre todo desde otra perspectiva.
Y entonces apareció. Ella, sentada con sus amigas en una de las terrazas de moda de Madrid y El, con su reluciente moto, su sonrisa descarada y esa mirada que a ella le hacía perder la cabeza. Y ya nada importaba, solo pensaba en volar sobre las calles de Madrid.
Y asi fue como en un despiste, disfrutando de la velocidad y viendo Madrid como solo se desde una moto el Zapato desapareció. Se deslizó de su pié. No se dio cuenta y ahora lo busca desesperada por la ciudad.
¿Puedes ayudarla?
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